La Virgen María
La Virgen María es una sola. La que conocemos
en el Evangelio, con la fe de la Iglesia, es María de Nazaret, la Madre de
Jesús. Los diversos nombres y las distintas imágenes aluden a las
circunstancias o misterios de su vida. La oración principal es la del Ave María
que consta de dos partes: la primera parte está tomada del Evangelio, del
relato de la Anunciación y de la Visitación: "Dios te salve María, llena eres
de gracia, el Señor está contigo" (Lc. 1, 28). "Bendita tú eres entre todas las
mujeres y bendito es el fruto de tu vientre" (Lc. 1, 42).
La segunda parte ha sido agregada
por la Iglesia: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén". Del Evangelio se desprende que
María era humilde y pura; que era decidida y valiente para enfrentar la vida;
que era capaz de callar cuando no entendía y de reflexionar y meditar; que se
preocupaba de los demás y que era servicial y caritativa; que tenía fortaleza
moral; que era franca y sincera; que era leal y fiel. María es, como mujer, un modelo
para las mujeres. Es también para los hombres el tipo ideal de mujer.
Según las
escrituras, María es una joven virgen que supo someterse al plan perfecto de
Dios, supo disponer todo su ser para que Dios hiciese en ella conforme a su
palabra, y permitió a Dios hacer su voluntad en su tiempo.
El lugar correcto de la virgen María en nuestra fe, es el de ser una mujer ejemplar, en cada una de las características antes mencionadas, las cuales deben ser imitadas por todos aquellos que de una u otra manera profesamos una fe viva en Dios, seamos jóvenes o adultos.
El próximo post estará dedicado a los distintos nombres que recibe María que aluden a los misterios de su vida.
Por: Miguel Angel Chacón Morales


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